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Rafael Laffón
Zambrano A Jesus del Gran Poder, en sus andas de la Madrugada.” |
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Alto fanal de trágica galeota sobre un mar de encrespada muchedumbre.
Las
andas vienen y a la opaca lumbre
¿A dónde en la tiniebla densa, ignota? Turbia ansiedad, livor e incertidumbre. De la Cruz cuanta es más la pesadumbre tanto de penas el bajel más flota.
Desmayo de violetas, y el ventalle
que el
vidrio helado empáñale al lucero…
Y en las manos de fiebre su Madero, como asido a un sangriento gobernalle, va Jesús –ya entre rosas-, timonero.
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