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Manuel Machado |
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Jesús del Gran Poder, Señor, Dios mío… si en medio de la noche sevillana aparece tu efigie soberana entre gotas de llanto y de rocío…
Si de tu santa faz el sol sombrío antes que el astro enciende la mañana y de su sangre la Divina grana eterna corre como fluye el río…
Y vuelven a bajar las golondrinas a quitar de tu frente las espinas al mandato de Amor, eterno y fuerte.
Ríndese el mal y el odio. Y tu “carrera” al hombre enseña, al fin, de qué manera puede ser un Dios condenando a muerte. |
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