Manuel Machado
Estampas Sevillanas 1949
 

 

Jesús del Gran Poder, Señor, Dios mío…

si en medio de la noche sevillana

aparece tu efigie soberana

entre gotas de llanto y de rocío…

 

Si de tu santa faz el sol sombrío

antes que el astro enciende la mañana

y de su sangre la Divina grana

eterna corre como fluye el río…

 

Y vuelven a bajar las golondrinas

a quitar de tu frente las espinas

al mandato de Amor, eterno y fuerte.

 

Ríndese el mal y el odio. Y tu “carrera”

al hombre enseña, al fin, de qué manera

puede ser un Dios condenando a muerte.