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Alfredo
Flores Pérez |
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Señor, Tú eres mi Padre, Dios Todopoderoso; cómo buscamos los hombres el poder, cómo nos embriaga el poder; cómo nos olvidamos de Ti por el poder, cómo Te traicionamos por él y ahora Señor, en el silencio de la Plaza de San Lorenzo, apareces Tú, Señor del Gran Poder, Señor de Sevilla, y con la Majestad del Rey de Cielos y Tierra, emprendes Tu camino, no Te precederán ejércitos ni lanzas, no Te acompañará el recio pisar de los soldados, Te dan guardia negros capirotes y regueros de luz, vidas que se ofrecen a Ti y no empuñan más armas que Tu Cruz y no hay gritos ni vítores a Tu paso, en voz queda de corazón a corazón, del mayor al pequeño, se avisan "ya viene el Gran Poder", sobrecoge Tu presencia y ante ella baja la mirada y se dobla la rodilla ¡y así reza Sevilla al Gan Poder!, porque cree que Tú eres el Poder que salva y no aniquila, Tú eres el Poder que cobija y no domina, Tú eres el Poder que sana y se ofrece al sacrificio, Tú eres el Gran Poder que alarga el paso para encontrar al hombre y redimirlo. Y por eso los ojos te buscan y recorren Tu Rostro y describen Tus espinas y buscan con afán las arrugas que lo surcan y quisiera lavar con llanto el barro que Te cubre y fundir mi mirada en Tu mirada que ofrece ya perdón y cielo y el amor de tu pueblo se hace brisa que alivia tu fatiga y es ese amor y no otro viento el que mueve Tu túnica, es ese amor el que cubre de besos Tus pies desnudos. |
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Señor del Gran Poder, que acaricias la Cruz como algo muy querido, Tú que eres Dios y Te muestras indefenso y ofreces a los hombres el refugio amoroso de tus brazos:
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