Antonio Murciano González
2005

 

 

(Aquí, ya, mi Gran Poder)

 

Y de pronto, otra saeta

que rasga la piel del cielo

¿Es Mairena?… ¡Es Caracol!

cantando desde el recuerdo:

"Pinceles al viento...

que no hay pintores que pinten

la plaza de San Lorenzo,

ni tu cara, Gran Poder,

en tan profundo silencio".

1

Sale el Señor de Sevilla.

pasa "el paso" a paso lento

y una muchedumbre ansiosa

contiene, muda, el aliento.

Dos filas de encapuchados

–luto y esparto– viniendo,

mientras que su capataz

da en bronce tres golpes secos

y lloran saetas hondas

las cuatro esquinas del viento.

(Gran Poder bendito,

bendice a tu pueblo.)

2

Cargado va con su Cruz

el rey de los nazarenos,

por espinas en las sienes

lleva cinco o seis luceros.

(Alumbra mi noche,

sol de San Lorenzo.)

3

Entre varales de plata

con siete cuchillos dentro,

bajo un palio de ocho estrellas

y nueve lunas de un sueño,

llorando a lágrima viva

su madre lo va siguiendo.

Mayor Dolor y Traspaso

mayor no lo tuvo un pecho.

(Vela por España

Gran Poder del cielo)

4

Ninguno de los que no

cumplen tus diez mandamientos,

ni ninguno entre los once

de los que no te vendieron

o uno sí, un pueblo, uno

quiere ser tu cirineo

(Apoya en Sevilla,

Jesús, tu madero.)

5

Que al rey de las doce tribus

de Israel, al rey sin cetro,

al joven que de sufrir,

miradle, parece un viejo,

Sevilla le va ayudando

a llevar su cruz, un pueblo

que quiere que reine en él

aunque sea viernes el tiempo.

(Oye esta plegaria

Gran Poder eterno.)

6

Madrugada en La Campana,

cuando resuenan los ecos,

cuando se afilan los fríos,

cuando hasta se oye el silencio

cuando una saeta hiriente

se va clavando en tu pecho:

alza tu mano gloriosa

de ese pesado madero

y bendícenos a todos

mi Gran Poder nazareno

7

Y con los cinco sentíos

en su "Andalucía a compás",

por encima del gentío

se siente el eco sentío

del pregonero al gritar:

El poder y el poderío

por el mundo viene y va,

siendo el Gran Poder el mío,

el que en San Lorenzo está

de moraíto vestío.