José María Izquierdo

Divagando por la Ciudad de la Gracia 1914

Luna de Parasceve. Post tenebras

LiteraturaEl silencio se hizo en la plaza. Hízose como si nuestras manos pudieran plasmarlo y nuestros ojos percibirlo. Oíase el silencio… Rezaban las almas… Rezaban como si estuvieran solas, en una soledad sin ausencias ni distancias; soledad no vacía, mas llena de vida; soledad poblada de almas que rezaban señeras, mas no solitarias.

Era la plaza como un mar. En la plaza una multitud de flujo y reflujo impreciso eimprecisable; porque ¿quién puede marcar eurítmicamente en la arena de la playa lalínea ondulante y proteica de los besos del mar?

En la plaza, llena de gentes, parecía que nadie había; ¡tan lejos estaban las almas delos cuerpos, tan cercanas se hallaban del Alma de las almas!

Amortiguóse la luz de los focos; avivóse en las almas la luz de la fe; y todo –las cosasy las almas- fue bañado por el misterioso claror de la luna del Parasceve.

Y Dios humanado pasó entre los hombres, evocado por el gran poder del arte humano, y

revelando el Gran Poder del Divino Amor.

Un rayo de luna dulcificó la Santa Faz… Y rieló en las lágrimas de la Virgen…