Antonio Hermosilla Molina 1971

O ver como seca el frescor de la madrugada el sudor y el morado que destila la cara del Gran Poder. Ese Gran Poder, con el paso abierto, cargando la suerte, Atlante a lo Divino, que está diciendo al pueblo de Sevilla, al mundo, “Aprended de mí, pues soy manso y humilde de corazón…porque mi yugo es suave y mi carga ligera”. Ese Gran Poder, que siendo el mismo Poder, “quiere estar necesitado de nosotros”; ese Gran Poder, el Señor, que nos obliga al verlo a la elocuencia del silencio; ese lirio morado de San Lorenzo, que nos achica y nos puede con su cara transpuesta y el aire de su túnica; ese Gran poder que nos hace exclamar para nuestros adentros: “¿Quién es Este que hasta el viento y el mar le obedecen?”