José Joaquín Gómez González 1982

No podemos caminar sin Ti.

Tu conoces nuestras limitaciones.

Tú sabes cuantas veces caemos.

Pero no importa, Señor, porque Tú estás de una manera especial en Sevilla cuando presuroso siempre llega el Gran Poder en nuestro auxilio.

Tú eres el Gran Poder que nos ayuda a superar el peso de nuestras cruces.

Gran Poder que tirando de su tesoro, arrastra su cuerpo y tensa su cuello, para adelantar Tu rostro, Dios mío, y presentarlo a cuantos nos perdemos en la noche oscura de Sevilla.

¡Tu eres el Señor!

El Señor que enmudece las lenguas de cuantos te contemplan haciendo del silencio el sonido de tu caminar, porque el silencio es el sonido de la oración que nace de nuestros corazones.

El Señor que tiende su mano para sacarnos del mar de nuestras confusiones.

El Señor que emplea su Poder al servicio de amor.

El Señor del Gran Poder, quien en cada Madrugada hace nacer de nuestras almas la misma exclamación:

¡¡Tú eres Cristo, el Hijo de Dios vivo!!