José María García Bravo-Ferrer 1966

Y nuestras imágenes son expresiones de los distintos atributos de Dios y de su madre. La imagen, ya lo vimos, es vivo reflejo de algo interior y real. ¿Quién no se ha sorprendido ante la física grandeza del Gran Poder?

Os habéis dado cuenta que al Gran Poder no se le busca; se le encuentra. Hay siempre una sorpresa en cada esquina de Sevilla, en la que aparece el Nazareno de San Lorenzo.

Es la sorpresa que tuvieron los discípulos cuando Cristo, ante aquel mar embravecido, ordena callar y enmudecer al mar y al viento.