Rafael de Gabriel García 2004

Señor del Gran Poder, que nuestra Semana Santa siga siendo modelo de convivencia en las calles, que sepamos conservar y transmitir el valioso legado de nuestros mayores, que nos entusiasme la idea perenne de construir una Sevilla Justa, un Milagro bajo el Sol: LA CIUDAD DEL AMOR AL PRÓJIMO. Que los sevillanos tengamos siempre –por encima de ideas- afán de superación ante la adversidad, que nunca la Ciudad pierda su esencia, que ilusionemos a la Juventud; que nos recuerden por la honradez, el amor, las buenas maneras y la concordia; que pasemos por esta vida haciendo el bien, viviendo el verdadero sentido de la Cruz de Cristo y propagando la devoción al Santísimo Sacramento y a la Virgen María.

Gracias, Señor, por haber dispuesto que yo naciera en Sevilla, por haberme regalado vivir en mi barrio y disfrutar la Plaza de San Lorenzo, lugar de encuentro con mis amigos; por haberme dado a mis hijas, a mi mujer, a mis padres, a mi familia, a las cofradías y a la Iglesia de la que forman parte desde la Fe, esa Fe cristiana que es el único fundamento de la Semana Santa de Sevilla.

Señor, hecho está el servicio que me encomendaste. Danos Tu Bendición. Sólo Tú Eres Eterno. AQUEL QUE TODO LO PUEDE. Aquel que al amanecer del Viernes Santo, hace florecer el examen de conciencia en la mente humana:

Puerta de las Capuchinas
-entre el humo del incienso-
viene Andando el Gran Poder,
firme y fuerte como el hierro.
Fíjate en Su Valentía
bajo el aire mañanero
que corta como cuchilla
fría como los aceros.
En la Plaza de las Plazas
de la Sevilla de ensueño
lo espera todo el gentío
que lo divisa de lejos,
que lo siente ya acercarse
porque todo está en silencio;
la brisa se va llenando
de sentidos Padrenuestros,
de petición sostenida
de mentes que están en rezo.

Los faroles, encendidos
perfilan Su Cuerpo enhiesto
que es musa de los poetas,
que ven en Él al Soneto.
Viene luchando el Señor
con el peso del Madero,
viene luchando el Señor,
y aunque luchando, sereno;
Su Andar es largo, de frente,
y en Su Andar no existe miedo.
Mira Su Cara Llagada
inundada por los besos
de sinceros corazones
y del arrepentimiento
de todos, porque en Sevilla
para el Señor hay respeto
porque sabe todo el mundo
que Tú, Señor, Eres Bueno;
porque Tú Eres a Sevilla
lo que las letras al verso
lo que el sol al horizonte
lo que la nieve es al hielo
lo que el agua es a la lluvia
la tersura al terciopelo
lo que al molino las ruedas
lo que la sal al océano
lo que la arena a las dunas
y las dunas al desierto,
lo que el viento a la veleta
y la tempestad al trueno.
Lo que el gozo a la alegría,
como el saber a los viejos,
los Viernes a nuestra vida
y la Plaza a San Lorenzo;
lo que a los cirios la cera
y la plata al candelero,
el alba a la amanecida
el amarillo al albero
los ojos a la mirada
y el valor a los toreros,
la flor a la Primavera
y a la noche los luceros;
el pincel a los pintores
y a los pintores el lienzo,
el brillo de las estrellas
lo que las llamas al fuego
lo que las gentes al barrio
y lo que el habla es al verbo,
el cartón al capirote
y éste a los nazarenos,
el esparto al cinturón
y lo que el escudo al pecho,
el latido al corazón
y el razonar al cerebro.
Lo que el sol es a la luz
del mediodía más pleno,
lo que la raíz al árbol
y la verdad al sincero,
la sangre para las venas,
la Templanza y el sosiego,
la cadencia de la música,
lo que el barro al alfarero
lo que el pigmento al color
y lo que el aire es al viento,
lo que el espíritu al alma
y lo que el alma es al cuerpo
lo que el sonido a la fuente,
lo que a la forja es el hierro,
el agua al Guadalquivir
y lo que el frío al Invierno.
El repique a las campanas
el andar al costalero
el camino al peregrino
lo que al camino el sendero
lo que a las hojas el tallo
lo que a las aves el vuelo
el olor al azahar
y a la vejez el recuerdo;
lo que la voz a los cantes
y a los cantes el requiebro,
lo que el ruán a la túnica
que a tantos viste de negro,
lo que la hora al reloj,
el sentir al sentimiento
lo que al fruto la semilla
lo que el azul es al cielo
y la Giralda a la vista
bajo estrellas en un sueño
porque Tú Eres, Gran Poder,
la Esperanza y el Consuelo
la Fuerza para seguir
la Esencia de San Lorenzo,
Alivio para las penas,
Salud para los enfermos,
la Devoción que sustenta
a Sevilla los cimientos
y Señor de esta Ciudad
que cada día es un ruego
ante Tu Hombro Dolido
por la Cruz de Tu Tormento
subiendo por la escalera
–que va derecha hasta el Cielo-
para pedirte con Fe
porque todos te queremos,
y por eso en el Talón
de Tu Santo Pié derecho
Sevilla deja su Amor
cada Viernes en un beso.